Terrores nocturnos y pesadillas

Los terrores nocturnos y pesadillas aparecen generalmente durante la infancia entre los 3 y los 8 años. Los terrores nocturnos, denominados también pavores nocturnos, se definen específicamente por lo tempestuoso de su manifestación; los niños despiertan repentinamente, sobresaltados, gritando, en estado de pånico, mirando sin ver nada en realidad. Por lo general aparece alrededor de una hora luego de haberse dormido y por la mañana no hay recuerdo del episodio. La mayoría de los psicólogos sostienen que los terrores nocturnos no evidencian problemas emocionales, siempre y cuando la frecuencia e intensidad de los episodios no sean de gran envergadura. Asimismo tienden a disminuir luego de los 10 años.

Las pesadillas por su parte aparecen en las horas de la mañana y el niño recuerda vívidamente lo soñado. En algunos casos el contenido de las mismas es terrorífico y sumerge al niño en un estado ansioso durante todo el día. El recuerdo de lo soñado, a diferencia de los terrores nocturnos, permite al psicólogo el trabajo terapéutico sobre el mismo, por sobre todo en aquellos casos en que las pesadillas se repiten frecuentemente.

Si bien los terrores nocturnos y las pesadillas aparecen entre uno de cada cuatro niños en la edad mencionada, debemos permanecer atentos a la frecuencia e intensidad de los episodios y confortar al niño en cada uno de ellos.

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