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Cinco excelentes razones para no comprar un animal salvaje

La fauna silvestre se define como toda especie que vive libre y fuera del control del hombre, y como tal, no incluye especies domesticadas. Sin embargo, existen muchas personas a las cuales les gusta, por moda o ignorancia, tener animales salvajes como mascotas. Monos, loros, serpientes e incluso, grandes felinos sufren las consecuencias del tráfico cruel e ilegal de animales.

Lucir una mascota exótica y totalmente diferente a las comunes es el deseo millones de personas alrededor del mundo. No se trata de una costumbre nueva, sino de un mal que persiste con el paso del tiempo, provocando accidentes que ponen en peligro la vida de los dueños y exponiendo a numerosas especies a un sufrimiento innecesario. Estos pobres animales son sacados de su ambiente por medio de prácticas poco ortodoxas y obligados a vivir en condiciones muy distintas a las que naturalmente debería experimentar.

Lamentablemente, no sólo es una práctica sólo de particulares, sino que se extiende a zoológicos, acuarios y circos. Ninguna vida debería estar a la venta, pero la de estos animales puede representar falsas expectativas o un dineral para quienes lucran con ellas, sin tener en cuenta el enorme daño ambiental que pueden provocar trasladando seres de un ecosistema a otro.

Si aún no te queda claro porqué no es buena idea comprar animales salvajes para tenerlos como mascota, te damos cinco razones para disuadirte de ello:

  • Caza furtiva: Al adquirir animales salvajes estás contribuyendo al aumento indiscriminado de la caza y la estabilización de criaderos ilegales. Métodos crueles que sufren millones de especies. Se los persigue, se mata a los líderes del grupo y se los traslada asinados de un lugar a otro; sin control veterinario y sin importar cuántos sobrevivan o se lastimen en el camino. Con seguridad conoces algún caso de alguien que compró un animalito y luego de algunos días de tenerlo en casa, la mascota murió porque llegó enfermo al PetShop. Las imágenes hablan por sí mismas:
  • Condiciones mínimas: El hogar de estos animales no tiene paredes ni límites. Es una crueldad el querer mantenerlos en un lugar que no es lo que ellos necesitan ni lo que es óptimo para su vida. Y aunque creas que lo puedes domesticar (algo que llevó años de evolución a otras especies, como perros y gatos) es casi seguro que no encontrarás veterinario que sepa qué hacer si el animalito se enferma. Sufrirás por verlo mal y no poder hacer nada; y sufrirá tu mascota, por el sólo hecho de tener que adaptarse a condiciones para los que no está preparada.
  • Enfermedades: En Estados Unidos, la mayor cantidad de casos de contagio de salmonella ocurre por tener anfibios o reptiles en casa como mascota. Y es sólo un ejemplo, ya que no sabemos a qué tipo de virus, hongos o bacterias nos exponemos al ingresar un animal exótico a nuestra casa. Además, las condiciones de vida que para nosotros son óptimas y los alimentos que ingerimos pueden resultar un problema de salud para un animalito silvestre.
  • Accidentes y ataque: si en ocasiones los perros y gatos pueden pueden provocarnos alguna herida, con sólo jugar con los humanos, imagina lo que puede hacer un animal salvaje, cuya fuerza es mayor y no está domesticado.
  • Tamaño: A diferencia de los animales domésticos, los salvajes pueden alcanzar tamaños muy por encima de la media normal a la que estamos acostumbrados, lo que reduce su propia calidad de vida por no tener las condiciones adecuadas y puede poner en peligro a su dueño. Existen sobrados ejemplos de serpientes que crecieron demasiado para los límites de sus peceras.
Cinco excelentes razones para no comprar un animal salvaje
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