Al dar forma al adorno hay que determinar el punto vegetativo, que es un punto imaginario del que parecerá que surgen todas las flores. Se puede crear con una flor en solitario o varias agrupadas. Suele ser mas efectivo cuando se sitúa una flor de tallo largo en el centro, pero también podemos crear más de un punto focal, por ejemplo, en los laterales del arreglo con varios ejemplares. Esta disposición también vale si usamos solo follaje.
La distribución en los ramos o cualquier otro tipo de disposición, conviene situar en el centro en direcciones diferentes las flores irregulares, como los crisantemos o las azucenas, para que no eclipsen al resto. Las flores de formas redondeadas y pequeñas como el clavel deben quedar por encimas de las redondas grandes, como por ejemplo las dalias, para que no recarguen el arreglo.
Las flores que cuelgan, como las de glicinia, y las ramas lloronas, conviene cortarlas con tallos largos para que caigan desde la parte superior del arreglo. Así se crea el efecto pendular.