La forma de disponer las flores en ramos y arreglos es muy diversa y variada. Pero ya se opte por la sencillez de una sola flor o por la composición más elaborada, conviene tener en cuenta los principios de los formatos básicos, que son la forma circular, en abanico o alargada. Por otra parte, el volumen de la composición debe estar acorde con el lugar donde va a ir.
Antes de elegir las tonalidades de flores, ramas y demás follaje, se debe tener bien claro dónde se va a colocar para tener en cuenta los tonos de los muebles y complementos, así como su iluminación. También el fondo en el que irá situado desempeña un papel relevante a la par de importante de acuerdo con el efecto que queremos dar. Si pretendemos una composición que tome un protagonismo relevante, los colores deben contrastar, masa si nos interesa que se mimetice con el entorno, las tonalidades del arreglo deben estar en la misma gama que los colores de los muebles y paredes.
Si no se tiene la suficiente experiencia, se puede probar en los primeros arreglos con flores de uno o dos colores combinadas con ramas de follaje verde en composiciones sencillas.