Combinar flores y follajes de diversas texturas o formas confiere a cualquier arreglo un toque totalmente distinto. Así, por ejemplo, los follajes brillantes y suaves contrastan con flores aterciopeladas como las de las clematis de un rojo intenso. Las varas del paragüitas con sus finas ramas que penden en el extremo de un tallo, pueden emplearse para dar cuerpo a un ramo de flores bajas.
El círculo cromático puede resultar de gran ayuda a la hora de combinar los colores y las tonalidades de las flores para crear arreglos y ramos. Los colores cálidos, como son el rojo, el amarillo, los naranjas, son estimulantes y transmiten sensación de acercamiento; en cambio, los colores fríos tales como los azules, los verdes, lilas, proporcionan tranquilidad y sensación de alejamiento, finalmente están los colores acromáticos, que son el blanco el negro y el gris.
Teniendo en cuenta todos estos datos podemos, o mejor aún, deberíamos decidir qué es lo que queremos transmitir y cuánto necesitamos que se interprete. Estos colores son intrínsecos a las sensaciones visuales y por lo tanto sensible a la percepción de nuestros ramos y arreglos.