Las especias son sin duda un modo de darle un sabor diferente a las comidas, aunque en tiempos remotos, fueron medicina, condimento y objetos para ritos religiosos y mágicos, que en ocasiones, pudieran o no funcionar, siendo cuestión de fé al fin y al cabo.
Fue un uso de poder y riquezas para unos y para otros, para quienes comercializaban con ellas controlando su tráfico monopolizando su actividad en diferentes países de nuestra historia.
Las tenemos en nuestra cocina, donde la gran mayoría de las veces no le damos el reconocimiento merecido, ya que su poder es extremadamente grande, ya que con solamente una pizca de cualquiera de ellas, cambiamos el sabor, el color a nuestros alimentos.
Las especias, a pesar de no poseer ni un solo valor nutritivo, nos ofrecen cualidades para nuestra salud, altamente beneficiosos, donde nos aporta estimulación para el apetito, aumenta la secreción digestiva, buena conservación para los alimentos, sustituyen el uso de la sal.
Tenemos una gran variedad de especias, el pimentón dulce o picante, la pimienta, el azafrán, el colorante, el ajo, el perejil, la cebolla, el comino, la cayena, el orégano, son las más comunes, aunque encontramos otras que son ni más menos para darles un sabor exquisito a nuestras carnes, pescados y cualquier otro plato que nos apetezca preparar.
Encontramos…. Ajedrea, albahaca, canela, azafrán, cebollino, achiote, cilantro, daikón, endrina, anís y anís estrellado, apio, cardamomo, comino, cúrcuma, clavo, curry, epazote, galanga, estragón, hierbabuena, hinojo, harissa (mezcla picante), jengibre, laurel, mejorana, menta, mostaza, orégano, paprika, nuez moscada, pimentón dulce y picante, pimienta blanca-negra-verde y rosa, pimienta de Jamaica, romero, sal, salvia, tomillo, vainilla, wassabi…
La mejor de sus ventajas, es sin duda la duración que tiene de conservación de los alimentos, dándoles un sabor único para la degustación de los paladares más exigentes.