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ÂżCualquiera puede volverse loco?

Cualquiera puede volverse loco

ÂżPor quĂ© algunas personas se “vuelven locas” o otras no? ÂżPor quĂ© incluso los hermanos que pasan por las mismas experiencias reaccionan de manera tan diferente?

Si nos preguntamos de qué manera influyen los hechos traumåticos en nuestras vidas Freud nos dirå que depende de varios factores que lo condicionan.

El autor teorizĂł acerca de la formaciĂłn de la personalidad, y de los trastornos de Ă©sta. Sostuvo que una serie de factores encadenados podĂ­an dar lugar, o no, a la presencia de enfermedad mental. Para explicar la complejidad inherente al desarrollo de trastornos mentales definiĂł lo que dio en llamar: series complementarias. AgrupĂł entonces los factores en tres series:

1. La primera serie complementaria estå dada por los factores hereditarios y congénitos. En los factores hereditarios se incluyen todos aquellos transmitidos por la herencia, es decir, por los genes; en los factores congénitos se incluyen todos aquellos que provienen del curso de la vida intrauterina (malformaciones, mutaciones cromosómicas, etc.). Existe una predisposición en cada uno de nosotros al desarrollo de determinados trastornos de acuerdo a nuestra carga genética y/o a las condiciones intrauterinas a las que nos vimos expuestos.

2. La segunda serie complementaria estĂĄ constituida por las experiencias infantiles, que adquieren una importancia fundamental porque ocurren en la Ă©poca de formaciĂłn de la personalidad. Las experiencias traumĂĄticas interactĂșan con los factores hereditarios y congĂ©nitos, y se potencian o anulan unos a otros. AsĂ­ por ejemplo, una persona con ambos padres esquizofrĂ©nicos y con una infancia caracterizada por situaciones conflictivas y confusas, podrĂ­an predisponerla a desarrollar dicho trastorno.

3. La tercera serie complementaria estĂĄ constituida por los factores desencadenantes o actuales. Estos Ășltimos actĂșan sobre el resultado de la interacciĂłn entre la primera y segunda serie complementaria, es decir, sobre la disposiciĂłn y las experiencia infantiles; y la acentĂșan o atenĂșan. Siguiendo el ejemplo anterior, esta persona podrĂ­a presentar esquizofrenia si sufre la pĂ©rdida repentina de un ser querido; o no presentarla nunca, si en el desarrollo de su vida se vio expuesta a situaciones reconfortantes y si cuenta con un marido contenedor.