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¿Cómo se defiende nuestra mente?

10 agosto, 2017
Cómo se defiende nuestra mente|

¿Cómo se defiende nuestra mente ante aquello que le resulta traumático? O ¿Qué sucede si un contenido angustioso logra sobrepasar las barreras de la represión y aflora a la consciencia? En la mayoría de los casos las personas manifiestan ansiedad la cual moviliza al yo a salvaguardarse y formar mecanismos de defensa.

Bleger sostiene que las conductas defensivas (mecanismos de defensa) son técnicas con las que opera la personalidad total para mantener un equilibrio homeostático, es decir, para eliminar una fuente de inseguridad, peligro, tensión o ansiedad. Si los mecanismos de defensa fracasaran totalmente entonces estaríamos frente una desintegración psicótica de la personalidad, pero tal hecho no es muy común. En general, a lo largo de nuestra vida, el yo arma estructuras defensivas para mantener los contenidos angustiosos y traumáticos lejos de la consciencia. Veamos algunos ejemplos de mecanismos de defensa, además de la represión. La negación implica negar la existencia de una amenaza externa o un hecho traumático, de esta manera, sostiene Schultz una persona que tiene una enfermedad terminal podría negar la inminencia de la muerte y no despedirse de sus seres queridos, o arreglar sus asuntos antes de morir. La racionalización es un mecanismo que implica reinterpretar nuestras conductas para que lo que hemos hecho parezca más racional y nos resulte más aceptable, así nos excusamos o justificamos convenciéndonos de que lo hecho tiene una explicación racional; por ejemplo, una persona que ha sido abandonada por su pareja puede decir que en realidad las cosas ya no iban bien y que de todas maneras su pareja tenía demasiados defectos.

Mientras que a las formaciones de compromiso Freud las incluyó como pertenecientes a la “psicología normal” a los mecanismos de defensa los postuló inicialmente como pertenecientes la “psicología patológica”. Bleger va a decirnos que la patología de los mecanismos de defensa va a depender de la rigidez del mecanismo y no de su presencia o ausencia. Así por ejemplo, podremos ver que la negación es un mecanismo de defensa normal en las etapas del duelo cuando dura sólo un momento; en cambio, si se enquista como conducta defensiva diremos que ha pasado a ser patológico.

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