Antes de adquirir una planta para incorporarla como elemento de decoración en el hogar, se debe constatar que se trata de una especie apta para la vida en interiores y no elegir un ejemplar solo porque parezca atractiva. A veces nos llaman la atención por su colorido, sus bonitas flores, sus grandes hojas y es que eso en cuanto llegamos a casa e intentamos que se habitúen, pierden color, se vuelven feas, se les caen las hojas e incluso cuando echan la siguiente floración, no es igual que la que trajimos.
En segundo lugar, hay que valorar si el sitio destinado a su ubicación podría satisfacer las necesidades de iluminación, humedad o temperatura ambiental que requiere la variedad elegida.
Es imprescindible que las particularidades ambientales de la especie en su hábitat propio y las que ofrece el lugar destinado a su cultivo estén en consonancia, pues de lo contrario estaremos condenando a la planta a una muerte segura.