Este fruto, también es llamado granadina o maracuyá, tiene un desarrollo semi-rígido, contiene una pulpa ácida encerrando gran cantidad de pequeños granitos, que al germinar dan lugar a una planta trepadora llamada la pasiflora.
El proceso más adecuado a la hora de plantar es el de utilizar frutos que se hayan dejado descomponer durante un tiempo. Una vez descompuestos se empieza a cortar la corteza de consistencia acartonada con un cuchillo y se dispersan los granos con la pulpa sobre una mezcla a partes iguales de arena y turba. Después se espolvorea medio centímetro de turba tamizada sobre las semillas y se riega. Acto seguido se tapa con un plástico para conservar calor y humedad, procurando que el interior de las paredes del plástico estén cubiertas de pequeñas gotas del agua condensada.
Manteniendo la mezcla húmeda, con cuidado de no pudrirla, el tiempo de germinación es bastante corto de unos quince días.
El porcentaje de éxito es entre el 30 y el 40 por ciento, debido al gran número de semillas que se plantan.