Una vez se ha realizado la siembra de estas semillas, la germinación de dos semanas da lugar a unas plantitas que hay que transplantarlas bastante pronto, cuando tengan unas dos hojas, si retrasamos este transplante corremos el riesgo de perderlas y sobre todo a que no germinaran. Recordemos que en este semillero hemos echado gran cantidad de semillas y es preciso quitar las primeras que salgan para que germinen otras. A continuación plantamos la pasiflora en una maceta pequeña, enterrada profundamente en una mezcla de arena turba y mantillo en las mismas proporciones cada una.
La planta que se obtiene es una planta trepadora de gran tamaño que presenta en sus hojas tres lóbulos y curiosas flores blancas estrelladas.
Esta planta, durante su juventud es muy delicada y frágil durante sus dos primeros años. No florece mas que si la cultivas al fresco y sobre una verja. Aunque esto último no es del todo necesario pues la podemos conectar a una cuerda que le haga de guía y un palo para que siga erguida.
En el momento de la poda se procederá de forma similar que cualquier arbusto para evitar un crecimiento desangelado y enmatado.