Antes de comenzar una composición conviene comprobar que el recipiente está bien limpio. Cuando cambiemos el agua de los floreros, es recomendable limpiarlos con esmero antes de volver a poner las flores.
Agregar un conservante comercial prácticamente duplica la duración del arreglo floral. Además de aumentar la duración de las flores, también nos ayuda a no realizar el cambio de agua de una manera frecuente sino que esta la preserva más tiempo.
Además de los conservantes comerciales existen algunos caseros que sí son efectivos, como es el caso de añadir unas gotas de lejía al agua o un chorrito de jugo de limón recién exprimido o el vinagre blanco.
No hay que exponer el arreglo a las corrientes de aire ni dejar que le dé el sol directo. Por las noches es mejor que el arreglo esté en un lugar fresco.
En lo posible hay que evitar tocar las flores, una vez realizada la composición, ya que ello acelera su deterioro.