Person of interest, las claves de los personajes

El Sr. Finch, es un misterioso millonario, que vive en Nueva York, y ha desarrollado un programa informático que predice la identidad de los involucrados en un crimen futuro, ya sea víctima o agresor.

Con la ayuda de John Reese, un ex-Boina verde y ex-agente de la CIA, ambos intentan detener estos crímenes. Pero, la detective Carter, empieza a sospechar de quién es el misterioso hombre que logra predecir los asesinatos.

En el lado negativo y como ya señalábamos en el análisis de la primera entrega, el respeto a esa estructura ya caduca en el marco de una oferta televisiva empeñada en reducir el número de episodios de sus series hacía que su ritmo decayese en ocasiones puntuales y que, a pesar del innegable entretenimiento para pasar un rato, que suponía a cada entrega, nos llevara a preguntarnos cuánta longitud de vida le quedaba a este aparente refrito de ideas, ya vistas en otras películas.

Este año hemos asistido al nacimiento del tercer personaje clave de la serie, o mejor dicho a su revelación. A pesar de que las aparentemente arbitrarias llamadas que les hacía el ente a los protagonistas ya nos daban pistas de que lo que se estaba fraguando bajo sus circuitos era bastante más complejo de lo que nos querían hacer creer, la capacidad de la criatura de Finch para sobrevivir ha llegado al extremo de crear identidades falsas, con casa propia y hasta secretaria, e incluso a verbalizar sus deseos mediante la reproducción de fragmentos a los Loquendo para comunicarse con los protagonistas.

Los guionistas han sabido plantar las semillas necesarias para que el crecimiento de la complejidad de la máquina haya florecido de una forma tan natural a la par que sorprendente y no nos cabe duda de que la intriga de sus verdaderas intenciones será uno de los mayores reclamos para el siguiente año, pudiendo incluso convertirse en el villano.

 

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