De tu forma de caminar y tu calzado depende tu salud y la de tus pies, columna y hasta la aparición de la celulitis. Para averiguarlo, lo último es el estudio biométrico, que realizan en algunas consultas de podología. Para ello has de poner los pies descalzos sobre una plataforma electrónica que determina las zonas que se apoyan correctamente y las que no (antes, una pedicura elimina el exceso de piel muerta que propicia un apoyo no correcto). Así, el especialista te recomendará un calzado o plantilla especial, de material termoplástico, que cambian la forma de caminar y suavizan algunas posturas forzadas.
El tacón alto es sinónimo de patología ya que obliga a adoptar posición equina y sobrecarga el antepié y el metatarso. Y fomenta la aparición de los dedos en forma de garra.
Por ello el 70% de las mujeres sufre dolores de pies a lo largo de su vida, a partir de los 35. Para paliarlos realiza un tratamiento que consiste en infiltrar plasma rico en plaquetas en los espacios metatarsianos (por donde pasan los nervios del antepié)