En la antigüedad las mozas presumían de brazos firmes y torneados, ya que trabajos tan duros como trabajar en el campo o lavar a mano fortalecían los músculos. Aunque cuando se llega a cierta edad es casi inevitable la “flacidez”. Evítalo con estos trucos.
Y no pasando por el lavadero precisamente, estimula tus brazos con una ducha diaria de agua fría sobre ellos, no sólo tonificas tus músculos, también reafirmas tu piel. La vitamina E o llamada vitamina de la juventud ya que mantiene la piel sin arrugas y firme. Esta vitamina se encuentra en la leche, los huevos y el arroz integral.
Aplica una mascarilla natural de miel, no solo es buena para rostro y cuello, es estupenda para tratar tus brazos. Mezcla una cucharada de miel, una de aceite de oliva y yema de huevo. Aplica sobre los brazos, deja actuar cuarto de hora y aclara con agua fresca, no solo tu piel será flexible, estará hidratada