Durante el siglo XVI el centro neurálgico comercial de la ciudad de Sevilla se encontraba en la zona llamada Las Gradas que no eran más de escalones de ingreso a la Catedral y el lugar donde los mercaderes levantaban los puestos de ventas, bordeando el templo surge en las alturas el Giraldillo, el ícono de los sevillanos que corona la la Torre de la Giralda, Sevilla es hermosa y monumental.
En el patio precede al ingreso a una de las entradas laterales al templo se puede apreciar una replica del Giraldillo, la mujer con vestidura romana la cual lleva en un amano un escudo y en la otra una palma.
La estatua duplicada parece querer acercar el original suspendido en el cielo a aquelos visitantes que sufren de miopía o se olvidan el largavista, luego seguirán su paseo a vuelo de pájaro por los Reales Alcazares, una enorme fortaleza amurallada y desbordada de naranjos .
En la calle Sierpes dominada por el fragor de la actividad de los comercios, a los pocos metros la cárcel real, calles estrechas, paseos inconfundibles abrazan a esta bella ciudad de Sevilla monumental, un viaje de ensueño.

