Desde los primeros días se puede sentir el aroma a Navidad en la ciudad de Valencia, en cada corte inglés las marquesinas se sienten anunciar con un enorme despliegue ornamental que los regalos esperan ansiosos para ser reservados por Papá Noel, el cento neurálgico irradia festividad desde la Plaza del Ayuntamiento.
No se sabe a ciencia cierta cuántas bombitas iluminan por las noches las fachadas de los edificios emblemáticos de la ciudad, desde la antesala la catedral se anuncia que el Belén está listo a escasos metros de donde descansa el Santo Grial que la Iglesia de Roma todavía no reconoce como tal.
El histórico pesebre que se sume al Miguelette, torre del campanario que fue construída en el siglo XV, abajo la gente discurre entre los tenderetes de las tiendas de productos de cerámicas, cristal, piel, plata madera, uno de cuyos puestos tiene por nombre Mate Amargo.
Las compras muy concurridas, una de las paradas te levará a comprar castañas asadas a solo 3 euros, riquísimas, el viaje se sigue sin deternerse hasta llegar a contemplar el hermoso Belén que te aguarda, el turismo perfecto para las próximas fiestas.


