En cuanto a delicias gastronómicas nos encontramos con lo que parece ser dos de los mayores exponentes del lujo gastronómico: las aromáticas trufas y la sabrosa carne de ternera de la región japonesa de Kobe, en concreto la zona de Hanshin. Este tipo de carne es una de las más deliciosas del mundo, gracias a las condiciones tan saludables de vida a las que están expuestas los animales; con cepillados diarios, bebidas de malta y trigo y caminatas al aire libre.

La carne es reconocible por las vetas blancas de grasa repartidas por toda la pieza y por su aspecto compacto y jugoso. Al cocinarla se puede observar una carne muy tierna y jugosa cuya grasa ya basta y no hace falta adicionar ningún tipo de aceite o margarina. Las trufas, sin embargo, se declaran como firme potencial del buen gusto de tierra. De talla media y aspecto rugoso, la carne desprende un aroma intenso, aromático como un fruto seco muy pronunciado, lo que hace de este manjar la reina de los condimentos.