El síndrome premenstrual (SPM) refiere a un conjunto de síntomas físicos y emocionales que ocurren, por lo general, entre 5 y 10 días antes del ciclo menstrual femenino; y desaparecen en los primeros días de éste. Se estima que alrededor de un 87% de mujeres en edad fértil lo padecen.
Dentro de los síntomas físicos se mencionan: distensión abdominal, sensibilidad mamaria, estreñimiento o diarrea, dolor de cabeza, menor tolerancia al ruido o a las luces, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales, son frecuentes: el letargo, la irritabilidad (hostilidad) o depresión, dificultades para la concentración, ansiedad y nerviosismo.
En algunos casos se observan cuadros más agudos, por lo que se diferencia a este síndrome del Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM). Este último, se caracteriza por una marcada depresión, irritabilidad y tensión; por lo que su tratamiento suele conllevar la prescripción (bajo receta y seguimiento médico) de antidepresivos, junto a tratamiento psicológico.
Es importante destacar que, el síndrome premenstrual, puede mejorar visiblemente cuando se atienden los síntomas emocionales del mismo.