En la actualidad, muchos padres “sufren” las consecuencias de la desobediencia de sus hijos. Éstos hacen, y deshacen, a voluntad y sin ningún reparo. Pero, ¿Qué significa la expresión niños desobedientes? Y ¿Cuáles son las causas de esta desobediencia?
A grandes rasgos, podríamos decir que la desobediencia es la resultante directa de dos tipos de acciones paternas: los límites excesivos, o los límites permisivos.
Cuando los límites que se imponen a los niños, son extremadamente rígidos; es decir, que no permiten excepciones o flexibilizaciones; la respuesta típica es el deseo de quebrantar dichos límites impuestos. En otras palabras, todos tenemos necesidades particulares que necesitamos sean tenidas en cuenta, por sobre todo los más pequeños; por ello, cuando la disciplina es demasiado rígida, los niños expresan su desacuerdo mediante transgresiones.
Cuando, por el contrario, los límites impuestos son demasiado flexibles; los pequeños tratan de buscar certeza y solidez; en consecuencia, se transgrede con al finalidad de encontrar seguridad.
En la mayoría de los casos, los niños desobedientes no presentan ningún tipo de “anormalidad”; sino que son el síntoma directo de un incorrecto establecimiento de límites.