La primera vez

La denominada primera vez es, en muchos casos, prematura y traumática; pero no por la práctica sexual en sí misma, sino por las circunstancias que la precipitan y las consecuencias que de ella derivan.

La sexualidad se encuentra presente en nosotros desde que nacemos, por lo que no debería llamarnos la atención que los jóvenes quieran experimentarla en soledad o compañía; por sobretodo en el inicio de la adolescencia, cuando los cambios hormonales comienzan a hacerse presentes. Podríamos decir, además, que la curiosidad y algunas prácticas sexuales son, en muchos casos, beneficiosas.

La problemática del inicio sexual deviene, por sobretodo, de tres hechos: la presión social a la que están sometidos muchos adolescentes, por parte de su grupo de pares y de la sociedad en general; el inicio brusco o precipitado de relaciones sexuales sin sentimiento mutuo entre los participantes; y los embarazos prematuros y no deseados.

La primera vez debería ser un acto libre de coerción y presión externa, una expresión responsable de amor hacia el sí mismo y el otro.

4.3

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