Los efectos de la escolarización en los niños se ven reflejados en la personalidad de éstos. La permeabilidad del psiquismo infantil, permite que se reciban e impriman fuertemente todas las enseñanzas que el educador le brinda.
Cuando el niño ingresa a la escuela se abre para él un abanico de posibilidades, su mundo se expande y traspasa las barreras de lo familiar. Al unísono aparecen nuevas limitaciones (culturales y sociales) que antes no estaban, y con las que deberá lidiar.
La familia suele fomentar el egocentrismo (normal) del niño; la escuela, en cambio, lo sitúa en un espacio común entre muchos otros niños, rodeado de reglas y normas a cumplir. La escuela impone una sociedad en miniatura, a la cual el pequeño deberá adaptarse.
Por otro lado, la escuela impulsa las funciones intelectuales de manera «sistemática»; aunque ofrece menos dedicación; a diferencia de la familia.
Los efectos de la escolarización en los niños, positivos o negativos, van más allá de los años de escuela; se manifestarán por años. Por ello, la elección del tipo de escuela a la cual enviar a los niños debe pensarse en función de los valores, normas, criterios y estilo de vida, de la propia familia.