La polémica está servida, no sólo no se contentan con expulsar a la diseñadora de «tallas grandes» Elena Miró, y vetar a sus modelos, cuando llevaba cinco años presentando sus colecciones en esta semana de la moda, donde Mario Boselli, presidente de la Cámara Italiana de la Moda que organiza la pasarela, se defendió diciendo que sólo era una medida de «mantener alta la imagen de la creatividad y el estilo del ‘prêt-á-porter», sino que hoy se ha visto esto en el desfile de Dsquared2.
No creo que esta imagen mantenga alta la creatividad, y mucho menos el estilo del pret a porter. Más bien trasnmite escacez de contenido.
Hace cinco años se luchó mucho para dar cabida a modelos de tallas por encima de la 40 en la pasarela milanesa, ahora las tallas de Elena Miró se salen de la normalidad. Claro está que si se escoge estos patrones de delgadez por normalidad, nos es difícil excederse.
Dsquared2 Elena Miró
Volvamos a la diversidad de modelos, en Italia más de una de cada tres mujeres están por encima de una 42. Y señoras y señores, ¿donde están las curvas de la mujer italiana?
Queremos más busty models como las de Louis Vuitton.