La diferencia entre estos dos tipos de hombres muy parecidos es tan simple como dejar que hablen los actos y no las palabras, por ejemplo, aquel que dice estar cansado de beber tanto y notas la moderación en su consumo o que cuando le pides que hoy no lo haga, simplemente te hace caso. Pero aquel que según lamenta todos sus excesos y lo sigue haciendo y más aún deja en ti la responsabilidad de corregir su vida y muestra molestia cada que se le limita el beber, es alguien de quien debes huir.
Si conoces a un hombre que te baja la luna y las estrellas pero después de finalmente haber llegado a la intimidad cambia radicalmente su forma de comportarse seguramente es un patán. Si bien muchas desearíamos identificarlos antes de llegar a la intimidad, lamentablemente muchos de ellos son estupendos actores y sólo en un momento así se pueden identificar.
Después de tener sexo, las personas quedamos vulnerables y sacamos lo que realmente somos, es bien sabido que cuando un hombre se siente excitado es su cuerpo el que habla, si bien tuvo que armar todo un show para conseguir ese momento una vez que termina ya no puede fingir más. Si no hay más para él que una atracción carnal, eso será todo, incluso en el instante notarás su lejanía, se levantará a tomar un baño, se comenzará a vestir o simplemente marcará su distancia.
En cambio un hombre que tenga sentimientos reales tendrá la necesidad de acurrucarse con su pareja, expresar sus sentimientos o en silencio compartir el momento. Si notas comportamiento semejante al anteriormente descrito no trates de engañarte a ti misma, no des excusas ni escuches las ajenas, más aún si desaparece y a la semana vuelve a buscarte.
Las promesas eternas son otro factor de sospecha, aquel hombre que no se le ve para cuándo, el hombre del mañana porque todo lo promete para ese día y no hoy. Te prometo que sí nos vamos a casar, te prometo que voy a dejar a mi esposa, te prometo que voy a cambiar, te prometo que…
Si bien las palabras endulzan nuestros oídos, lo válido son las acciones, quizá no se casen hoy, pero notas las verdaderas intenciones, incluso hay hombres que no pueden darnos una boda pero día a día nos procuran con cuidados, dinero y salud por ejemplo.
En resumen, aquel hombre que realmente quiere algo serio luchará por conseguirlo y no sólo lo deseará de dientes hacia afuera, la otra mitad del trabajo nos corresponde, elegir a un hombre de quienes estemos realmente enamoradas y no aquel que por ciertas características nos atraiga creyendo que lo demás lo podemos cambiar.
No dar la impresión errónea en nuestras relaciones, no lucir desesperadas ni de mente abierta cuando no lo somos, recordemos que aunque los hombres parecen estar al acecho de cualquier cosa que se mueva, existen los que realmente valen, pero para ello hay que saberlos atraer.