Son muchas las mujeres embarazadas que se quejan de haber caído resfriadas con mucha facilidad y se preguntan qué hacer y si esto afectará al bebé. Descubre qué hacer si este es tu caso.
Es normal, tanto por los cambios de estación durante los nueve meses que dura el embarazo, como por el descenso en el sistema inmunológico de las embarazadas que caigan resfriadas con mucha más facilidad que el resto de las personas.
Las defensas suelen bajar, en especial durante los primeros meses, para lograr que el cuerpo no rechace al embrión.
Existe la creencia general de que durante el embarazo no se debe de tomar ningún medicamento, cosa que no es cierta. Es posible tomar medicación pero, siempre y cuando se encuentre aprobada y controlada por un médico.
Los molestos síntomas del resfriado, como el dolor de cabeza, irritación en los ojos y las mucosas, tos y fiebre deben en un inicio ser tratados de manera casera y si persistieran o fueran demasiado severos, realizar una consulta médica es lo más adecuado.
Para el dolor de cabeza, lo más recomendable es que realices bastante reposo, trata de relajarte, evita el estrés y el excesivo ruido en el ambiente. Si el dolor persistiera consulta con tu médico sobre qué analgésico es el adecuado para tu caso.
La aspirina y algunos otros medicamentos para este síntoma pueden causar trastornos en el desarrollo del bebé y si se toma en el último trimestre puede afectar en el inicio y tiempo de duración del trabajo de parto.
La irritación en los ojos y las vías respiratorias pueden ser disminuidas con la utilización de un humidificador en la habitación, asegúrate de que la solución acuosa que distribuyen para los humidificadores contenga simplemente agua y sal.
Caso contrario también puedes respirar algo de vapor por unos minutos agachándote ligeramente sobre un bol de agua caliente y una toalla grande cubriendo la cabeza y el bol.
Para las molestias en la garganta y la tos, recurre a bebidas calientes, en especial agua tibia con algo de limón y miel. O puedes realizar gárgaras con agua y sal.
Otro recurso para combatir el dolor de garganta es consumir caramelos mentolados, siempre asegurándote de que no contengan ningún tipo de medicación.
Aumenta una almohada a la hora de dormir, para reposar tu cabeza a un poco más de altura, con esto evitarás que los fluidos nasales bajen por gravedad e ingresen en la garganta provocando la molesta tos nocturna.
La fiebre es uno de los síntomas a los que debes prestar mucha atención, si tu fiebre no sobrepasa los 38 grados puedes combatirla de manera casera, bajando la temperatura con paños húmedos en tobillos, muñecas y frente. Y reduciendo un poco tu abrigo.
Pero, si tu fiebre sobrepasa los 38 grados, consulta con tu médico lo antes posible. Está comprobado que la fiebre puede causar serios problemas al bebé. El doctor te recetará una medicación adecuada a tu etapa de gestación y a la intensidad de la fiebre.
No te automediques nunca, existen medicamentos de venta libre para el resfriado y para la fiebre que pueden afectar seriamente a tu bebé.
Si los síntomas del resfrío continúan no te preocupes, es normal que por la baja de defensas la afección dure unos días más en las embarazadas. Sin embargo lo mejor que puedes hacer es consultar con tu médico para descartar otras afecciones que pueden tener los mismos síntomas que el resfriado común.