Cuando una acaba de ser madre, pasados los nueve meses, es plena la felicidad que se siente con nuestro bebe una vez en casa, pero a ese sentimiento en ocasiones se le suma también el cansancio y agotamiento físico que supone el embarazo y parto.
Amoldarse al bebe es un delicado proceso que muchas veces cuesta conseguir, pues el bebe sólo quiere sus necesidades como son; comer, dormir y sentirse limpio, con lo que toda ésta labor ocupa mucho tiempo del día y parte de la noche, con lo que deja pocas horas para que la mama pueda; descansar, comer, atender labores del hogar.. ect.
Si hemos decidido amamantar al bebe, es aun un poco más sacrificado pues con lo de la “demanda” es reducido el tiempo del que se dispone entre una toma y la otra, y no podemos olvidarnos de nosotras mismas,con lo que debemos seguir cuidándonos, pues tras el embarazo y el parto el cuerpo y la mente han pasado por un duro trabajo y esfuerzo que desgasta energías que ahora debemos recargar.
Sabemos que es muy dificil, conseguir aunque sea tan sólo diez minutos al día para nosotras solas, pero debémos hacerlo, nos sentiremos mejor y empezaremos el día con más vitalidad y más ganas.
Debemos hacer un esfuerzo y aunque nos cueste alguna lágrima dejar al bebe con alguien y desconectar un poco, conectar con nosotras mismas, para asimilar poco a poco en nuestra mente la nueva etapa a la que nos estamos enfrentando, intentar relajarse de la ayuda una bañera llena y un poco de música, en tan sólo un par de horas nos sentiremos como nuevas, y nuestro bebe nos lo agradecerápues le trasmitiremos más paz y tranquilidad y asi se sentirá más calmado con su mama.