Cuando hablamos de estimulación para los bebés, es muy común que lo relacionemos con ejercicios físicos, masajearles las piernitas, ponerlos a gatas, subir y bajar las manos con el uno dos, uno dos…y aunque estos ejercicios son de suma importancia, como madres no debemos olvidar la estimulación principal, que es la cerebral.
La capacidad de aprendizaje de tu bebé viene ya establecido en su código genético pero también depende mucho de la estimulación que se le de, por ejemplo es como los músculos de nuestro cuerpo ahí están y pueden fortalecerse pero si no los usamos nada pasará.
No menosprecies la capacidad de tu bebé, al contrario cuando son pequeños su cerebro es como una esponja que absorbe cada detalle a su alrededor; háblale, cuéntale todo lo que haces, como por ejemplo: este es tu pie y te voy a poner tus zapatos, si no te los pongo puedes enfermarte porque el suelo está frío y así, mantén con él o ella una conversación.
La música clásica es ideal en esta etapa, sensibiliza sus sentidos y con esto los desarrolla, juega con marionetas, peluches o juguetes de colores, repite de manera clara cada palabra de los objetos más comunes a su alrededor: leche, carro, mamá, papá, perro, zapato…
Si bien hay ejercicio específicos para alimentar su mente, cualquiera de estas prácticas aportan conocimientos nuevos a nuestros bebés y con esto material para su buen desarrollo.