Modernos, sencillos, sofisticados o minimalistas, los arreglos verdes aportan una nota singular en cualquier punto de la casa. Sobre todo si se combinan formas y texturas.
Dispuestas en ramo como las flores en agua, unas hojas de cada y unas ramas de hiedras que cuelguen desde el centro puede ser una apuesta sobria en un ambiente clásico.
En una pared blanca resultará un arreglo de hojas verdes y oscuras de aspidistra y otras verdes y claras de Asplenium. Se conseguirá un ramo alargado que pueden romperse con la ligereza extendida de la esparraguera (Asparugua plumosus).
Nada mejor que la enea (Typha latifolia), un par de hojas de helecho rizado (Nefrolesis exaltata), de piragüitas (Cyerus alternifolius), una rama larga de potos o unas hojas de lloronas de hinojo (Foeniculum vulgare).
El sistema de ejecución de nuestro arreglo floral no se diferencia en nada, y no pensemos en la mono cromaticidad que podemos rechazar, pues las tonalidades de las hojas y jugar con los haz y envés de la propia hoja nos puede hacer unas interesantes combinaciones.