Eliminar las armas muertas, enfermas o marchitas y recortar las sobrantes para equilibrar la forma de la planta, es la operación básica de l apoda. Se realiza generalmente una vez finalizada la floración. Las podas extremas se hacen en invierno. Con la poda se estimula el crecimiento, se fortalece la planta y se mejora su aspecto. Siempre y cuando no se corten las ramas estructurales, podar no comporta ningún riesgo. Sin embargo,, antes de iniciar el trabajo conviene averiguar cuál es el momento óptimo para podar de acuerdo con la planta.
Cuando las hojas de las plantas se ponen blanquecinas por la acción de la cal del agua, se puede preparar una solución casera para combatirla, y no será necesario hacer una poda evitable.
Para ello se ha de mezclar una cuchara sopera de vinagre por cada litro de agua. Con esta mezcla se pulveriza el follaje, excepto las flores, al menos una vez al mes. Se obtienen buenos resultados.