Todas las flores que tenemos en el jardín, nos encontramos en el campo o en nuestro balcón se pueden cortar, sin embargo, unas resisten más que otras en agua, y por ello se usan más para confeccionar ramos y arreglos.
Entre las más utilizadas se encuentran las rosas, hortensias, gladiolos, claveles, siemprevivas, azucenas y lirios. Y cuando se quiere dar un toque de distinción, un detalle original y que da personalidad a nuestro ramo o arreglo se seleccionan flores como la cala, agapanto y las de perifollo y también los nardos y los ajos ornamentales.
Tampoco hay que recargar nuestra composición con flores especiales, muchas veces la sencillez es más generosa, en belleza, que la mezcla de preciosas flores.
Si elegimos una flor con otras, hay que tener en cuenta el círculo cromático y su relación entre frialdad y calidez. No sea que provoquemos el efecto contrario al esperado por hacer un arreglo excesivamente encopetado.