Se vierten los cristales de sílice en un recipiente, estos cristales se pueden adquirir en una droguería. El recipiente puede ser de plástico, cristal o lata que se pueda cerrar herméticamente. Extienda una capa del sílice homogénea de unos dos o tres centímetros de espesor y se distribuye con cuidado, las flores y hojas boca arriba, procurando que no exista contacto entre ellas. Se cubren las flores y todos los vegetales con otra capa de cristales de sílice. Se vuelven a coloca más vegetales y se continúa repitiendo la operación hasta llenar el recipiente seleccionado. Se cierra el envase herméticamente con una tapa o con plástico de cocina. Al tercer día se controla si las flores ya están secas.
Cabe indicar que la sílice es tóxica. Así que se aconseja actuar con guantes, o en caso de no tenerlos limpiarse bien las manos después de la manipulación. No se recomienda este proceso por la toxicidad de la sílice, sin embargo, es más rápido que el resto y a veces es necesario.