A continuación del corte oblicuo, se realiza algunas incisiones en los tallos leñosos. Se practicarán tres o cuatro cortes longitudinales en la base de los tallos robustos, de una longitud de tres centímetros cada uno. Con estos cortes se logra que los tallos más gruesos absorban el agua necesaria para conservarse durante más tiempo.
El tercer paso consiste en cicatrizar la herida en los tallos leñosos. Los tallos leñosos desprenden una savia blanquecina cuando se cortan. Hay que evitar que el corte supure introduciéndolo unos segundos en agua caliente, no hirviendo, basta acercar una llama a la herida pero que el fuego no le toque.
Por último, se cortan los tallos huecos dentro del agua con el cuchillo. Los tallos de plantas como el crisantemo, el clavel y la caléndula, entre otras, tienen que cortarse dentro de un recipiente con agua. Una vez sumergidos, con un cuchillo bien afilado proceda a seccionar los tallos. Con ello se evita que se introduzcan en los tallos burbujas de aire.