Pueden ser tan variados como los ramos y se pueden componer igualmente en diferentes igualmente en distintas formas y colores según los gustos personales y la ocasión. Generalmente se montan en una base de espuma de la floristería y no solo se usan como centros de mesa, sino también para decorar el afeitar de una ventana o balcón, sobre un mueble auxiliar o encima de un mueble bajo, entre otras posibilidades muy diversas y variadas.
Silvestres o sofisticados, mas sencillos o elaborados, cuando los empleamos para decorar la mesa durante una comida, conviene que tengamos en cuenta el tamaño y la forma de la mesa, alargada, cuadrada, ovalada… para mantener la misma línea estética.
La altura del centro nunca debe impedir el contacto visual entre los comensales. Tampoco es aconsejable usar flores o follaje perfumado para que los aromas de las flores no se mezclen con el olor que desprenda la comida