Después de la parada vegetativa. Resulta fundamental, en invierno reducir el riego de forma drástica, tanto en cantidad como en frecuencia. Si embargo, en la primavera es la atención del abono y del comienzo del aumento de riego, sobre todo cuando se abona pues podemos hacer que el abono queme a la planta si nos hemos excedido. Cuando se eche el abono el riego ha de ser abundante. Tanto si se abona mezclándolo con la tierra como si se deja en el plato. Con este abono l aplanta se aprovisiona de energía a las plantas para la floración.
Y llegamos al verano y ahí se va reforzando el abono para recuperar la energía consumida en la floración. También se intensifica la limpieza, retirar hojas, ramas y flores muertas, y se fumiga al inicio de la estación, dado que con las buenas temperaturas aumentan los parásitos.
En la época de floración es necesario aumentar la frecuencia de los riegos. Pero no conviene encharcar las plantas, ya que un exceso de agua puede resultar negativo.