Conviene evitar las flores muy abiertas y las que presentan hojas y pétalos marchitos, ya que esto es señal de que han perdido frescura, así como las que están expuestas al sol.
Después de cortar las flores, si se necesitan ramas de hoja verde, hay que procurar retirar las que sacaríamos de una poda de mantenimiento o en una limpieza de la planta.
Tanto si las cortamos como si las cortamos, hay que tener una atención especial a que las flores y las ramas han de tratarse igual que si fuera una planta de interior. Así, por tanto, no conviene exponerlas directamente al sol directo, hay que alejarlas de las corrientes de aire y mantener la humedad y temperatura del ambiente estables. Asimismo es aconsejable, mientras nos organizamos para crear los arreglos, poner las flores en agua. Por la noche, lo mejor es dejar la composición en una habitación fresca y bien ventilada.