Abonar las plantas es una costumbre que tiene lugar desde comienzos del siglo XX, se empezó a hacer en una especie de experimento para demostrar que las plantas se nutrían de la tierra. Luego de varios años de ponerle abono a las plantas demostraron que estas habían crecido de forma más que considerable, multiplicando su tamaño.
Pero pensar que las plantas se nutren de la tierra es una equivocación ya que lo que hacen es nutrirse de sus minerales (nitrógeno, potasio, fósforo, calcio) que los encuentran de forma de sales. Por eso si la tierra en donde tenemos las plantas lo requieren es necesario colocar abonos, que al regarse serán disueltos para luego ser absorbidos.
No todos los abonos son iguales, existen algunos específicos para cada planta. Por eso antes de comprarlos debemos consultar con un experto cual beneficiará a nuestras plantas, dependiendo de la especie y del tipo de tierra de donde nos encontremos.
Los abonos vienen en dos presentaciones: sólidos y líquidos.