Dickens, Griffith y la historia del Montaje Alterno

Este año, dos de las películas nominadas a los Oscar 2012, presentan una temática en común; los orígenes del cine. En The Artist, George Valentin, un actor de cintas mudas, se pregunta si sobrevivirá al advenimiento del cine hablado, mientras que Hugo tiene a George Melies entre sus protagonistas.

Si hablamos de los orígenes del cine, entonces se vuelve inevitable que nombremos al padre del relato cinematográfico; David Griffith, un americano nacido en el año 1875, en Kentucky, famoso por películas como «El nacimiento de una Nación», con su famosa escena del asesinato de Lincoln, e «Intolerancia», film en el que Griffith incorpora con tal maestría todas las técnicas con las que había estado trabajando en sus anteriores películas, que aun hoy muchos cineastas y estudiantes se siguen remitiendo a ella con la misma frecuencia con que lo hacen con Citizen Kane.

Lo que destaco a Griffith de otros pioneros del cine, fue su forma de percibir este nuevo arte. Griffith, veía al cine como un pasatiempo, un medio para entretener, tal como lo hacían los libros en aquel tiempo. Pero hubo una época en que esto no era así; los hermanos Lumiere por ejemplo, quienes veían la cámara como un invento evolucionado de la fotografía, no solo le negaron la venta de una, a George Melies, sino que también le advirtieron que el cine «era una invención sin futuro». El obstinado Melies, quien era conocido en el ambiente del teatro como un famoso mago, traslado los elementos del teatro a la cámara, y si bien no se puede negar que fue un precursor de los efectos especiales y del cine de terror, lo cierto es que sus películas carecían de un lenguaje narrativo. Fue Griffith, quien le infundio al cine un lenguaje propio y le introdujo nuevas técnicas, siendo el montaje alterno uno de los aportes mas importantes de este director.

La idea del montaje le vino a Griffith, directamente de las novelas del escritor ingles Charles Dickens, quien no solo escribía por entregas como lo dictaba la época, sino que también pobabla sus novelas con diversos personajes, lo que obligaba al autor, a escribir alternando sus historias. Lo que Griffith encontró en Dickens, fue en palabras de Sergei Eiseinstein, un «break» en la narrativa, que permitio el paso de un grupo de personajes a otros en la historia; una práctica muy cómoda y útil entre los escritores victorianos que solían escribir el mismo tipo de novelas que Dickens.

Intolerancia de 1916, fue rodada con el dinero que Griffith recaudo con El Nacimiento de una Nación. La cinta tiene cuatro líneas de acción que representan diferentes etapas históricas y las imágenes van saltando de una época a otra sin lógica aparente alguna que a su vez van unidas simbólicamente por un tema en común: la intolerancia. Lo que termina de catalogar a esta cinta como uno de los films mas importantes en la historia del cine es el uso del montaje alterno; las cuatro líneas de acción de la película, separadas por la imagen de la madre meciendo la cuna, van sucediéndose unas a las otras para converger finalmente en una especie de rescate de ultimo momento. Lo que buscaba Griffith, era adicionar tensión a la historia confluyendo las cuatro historias en un «solo y único torrente de emoción violenta».

Es así como Griffith combinando varios elementos de la literatura con el cine dio nacimiento al relato cinematografío y a la utilización de muchas técnicas, como el flashback o los primeros planos, que si bien ahora nos parecen obvias, jamás habían sido utilizadas de la manera en que lo hizo Griffith, es decir creando un sentido dramático en la historia. Su legado es inmenso, y los directores soviéticos de los años veinte quienes lo consideraban una revelación, fueron los que se vieron mas influidos por su estilo. Nada mas ver «El Acorazado Potemkin» de Eisenstein, quien alguna vez declaro que «no hay cineasta en el mundo que no le deba algo» para comprobarlo.

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