No cabe duda que los tacones son uno de los accesorios favoritos de muchas mujeres; estilizan la figura, hacen lucir nuestros pies adornados, complementan el outfit del día y muchos etcéteras más, sin embargo aunque se supone un zapato alto es el mejor amigo de las mujeres no todas tenemos la misma devoción por ellos ya sea porque simplemente entre las vastas opciones de calzado preferimos algo más «deportivo» o porque aunque amemos los tacones no somos buenas al someter a nuestros pies a semejante «tortura».
Si eres de las que «no les encanta» usar tacones entonces seguro has vivido alguna de estas situaciones:

1.- Buscas siempre opciones
Si tienes que elegir un zapato alto lo haces buscando la mayor comodidad posible, sabes que de tacones también hay variedades como los de plataforma o un tacón apenas visible.
2.- Te los quitas en cuanto puedes
Mientras los usas buscas cualquier rincón para retirarlos un rato y dejar descansar a tus pobres dedos encimados.
3.- Conoces toda la línea deportiva y casual de pies a cabeza
A diferencia de otras divas, tú sabes lo que está de moda más allá de un par de tacones, la línea de zapatos deportivos y de piso es muy vasta y puedes presumirla.

4.- No sabes caminar en ellos
Las pocas veces que te animas a usarlos te das cuenta que pareces jirafa recién nacida y esto te hace evitarlos aún más.
5.- Solo usas tacones en eventos especiales y bajo ciertas circunstancias
Ok, ok haces un esfuerzo pero solo cuando sabes que puedes estar sentada o de plano el momento lo amerita.
6.- Aunque decidas llevar tacones, terminas quitándotelos a última hora
Intentas convencerte de que tu girl power puede con ellos y más, pero a punto de salir de casa terminas cambiándote por un par de tenis cómodos.
7.- Sabes sacarle partido a tu look de otra forma
Sin embargo has aprendido a captar la atención sobre tu outfit de diferente forma.
8.- Tus pies te reclaman cuando no sigues tu instinto
Cuando te atreves a usarlos pasas la noche entera masajeando tus pies y no dejas de cuestionarte «porqué lo hice».

9.- Te pones de puntillas para imaginar cómo sería…
Aún así desearías poder usarlos y llegas a ponerse junto al espejo de puntillas para saber qué es eso genial de lo que todas hablan.
10.- No entiendes el sufrimiento
Sí, son increíblemente bellos pero no logras entender el precio de la tortura, simplemente el mundo para ti no funciona así y no hay nada mejor que caminar bella y cómoda.
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