A la mayoría de las mujeres les encanta vestir unos buenos tacones porque estilizan muchísimo la figura y se consigue con ellos unas piernas mucho más largas y delgadas.
El problema es que una jornada completa o una noche con ellos pueden tener efectos secundarios no del todo agradables.
A pesar del dolor y de algunas consecuencias más graves parece que las mujeres no vamos a renunciar a los tacones, por ello, os recomendamos algunos trucos para aliviar sus efectos:
-En las farmacias podemos encontrar unas almohadillas para colocar debajo del pie para no sentir la dureza del zapato en la zona.
-Utilizar un calzado de calidad y que se ajuste bien a nuestro pie; la idea es que sujeten pero sin apretar. Por eso, en caso de sandalias, las más adecuadas son las que sujetan el tobillo.
-Por oro lado, siempre será más cómo un zapato de tacón ancho, ya que dan estabilidad. Y, por supuesto, a menos centímetros de tacón, menos inclinación, con lo que mayor comfort.
-En cuanto a problemas de callos o juanetes, la recomendación es consultar al podólogo cuáles son los zapatos que causan estos daños para evitarlos.
Debemos recordar, que el uso habitual de tacones puede provocar un acortamiento del tendón de Aquiles, para ello son importantes los estiramientos de las piernas, en concreto, de los gemelos.

Pero está claro que todas las mujeres se ven más sexys luciendo unos interminables tacones, pero cuando llegamos a casa podemos poner en práctica remedios caseros que nos ayudarán a recuperarlos:
-Poner los pies en remojo, en agua tibia con sal marina durante 10 minutos. Después aclarar y dar un masaje circular.
-También es aconsejable poner los pies en alto y mover los dedos para restablecer la circulación.
-Por último, es recomendable alternar la altura de los tacones a lo largo de una misma semana para evitar que se encojan los músculos.
