Sus virtudes son terapéuticas y conocidas desde hace años, siendo usadas por civilizaciones como la griega, la egipcia o la romana. Quizá sus beneficios más conocidos en la actualidad son los relacionados con su aplicación externa, porque resultan unos de los más perfectos hidratantes naturales para la piel. Además de ser recomendable para después de la exposición solar, también es útil para cerrar los poros, acabar con las espinillas más rebeldes y tratar las rojeces (irritaciones) provocadas por el frío del invierno. Para todo ello, se recomienda licuarlo y aplicarlo con algodón.
Tónico y refrescante
En verano, además de resultar un tónico de lo más refrescante, es el remedio más eficaz para tratar la piel grasa. Basta con triturar medio pepino y colocarlo sobre el rostro durante media hora.
La pulpa licuada también ayuda a rebajar la hinchazón de los parpados, manteniéndola 15 minutos bajo los ojos. No solo al rostro le beneficia el pepino