Pasas largo rato sentada de forma inadecuada y cuando te levantas,¡zas! Agudo calambre en la pantorrilla, como te suele pasar también por la noche mientras duermes placidamente.
Con un pedazo de alcornoque…
¿Sabes cómo prevenir los espasmos musculares que causan tanto dolor y que te impiden mover la zona en que se presentan? Colocando bajo el colchón una rama de albaricoque. No se sabe bien cómo actúa contra los calambres este árbol del cual se extrae el corcho, pero es un remedio muy valorado por su efecto desde tiempos remotos.
El mismo aprecio sienten nuestras abuelas por la infusión de hojas de frambuesa, que tienen la virtud de prevenir y aliviar estos repentinos calambres. Una cucharadita de hojas de esta planta te bastará para la infusión, que prepararás con una taza de agua hirviendo. Déjala reposar diez minutos antes de filtrarla y tomarla. Si eres propenso a los calambres, toma tres tazas al día.
Mirra para faraones
Y si el dolor es tan fuerte que no puedes aguantar, confía en el alivio inmediato de la mirra, tal y como hacían los faraones. Pon en tu mano una o dos gotas de esencia mezcladas con aceite de oliva y fricciona la zona afectada enérgicamente