Pelo a salvo

Lo mejor para evitar que el color de tu pelo tire a un horroroso amarillo paja o desagradable naranja, son los sombreros. Si no te gustan o no te sientan bien, antes de exponerte al sol escuda los mechones de tu cabello con protector solar en spray con filtros UV. Además, muchos de ellos acondicionan el cabello. Si lo tienes seco, elige un aceite, si tu cabello es graso elige un fluido.
Adapta el color de tu cabello a la intensa luz del verano y hazte unos reflejos más claros cerca de la zona de la cara, para así iluminarla. O deja que el sol ejerza su papel aclarador, él es el mejor colorista. La pega es que el calor y los rayos UV resecan en exceso el cabello. Para minimizar el daño uno o dos días mete en la bolsa de la playa mascarilla capilar nutritiva y extiéndela sobre el cabello en los baños de sol y después de bañarte (en el agua) como si te hicieras un tratamiento en profundidad, con calor, pero en la playa

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