Desde que somos niños o incluso desde antes de nacer, ya está en nosotros (o en nuestra manera de alimentarnos y de que nos alimenten) el que nuestro metabolismo sea de una manera o de otra.
El gran secreto es una buena dieta equilibrada y ya que no podemos volver a ser niños, con nuestros hijos, sí que podemos empezar a hacerlo bien.
Una obesidad empieza en la infancia y ello puede tener consecuencias irreversibles cuando crecemos, como la diabetes, el colesterol o la tensión alta.Existe un programa que consiste en coordinar varias acciones, el secreto no está en hacer muchísimo ejercicio un rato, un día y ya está.
Para saber lo que nos conviene, debemos ponernos en manos de un especialista que nos medirá y pesará para saber cual es nuestro Índice de Masa Corporal.
Para una buena prevención de obesidad no debemos comer lo que nos gusta o apetece, sino lo que nos conviene.
Comenzando el día con un buen desayuno, haciendo cinco comidas al día o descansando bien y durmiendo 8 horas al día… es una buena manera de empezar a cambiar nuestros hábitos.