Algunas corrientes de la psicología, como por ejemplo la cognitiva-comportamental, definen a las distorsiones cognitivas como errores en procesamiento de la información; o en otras palabras, errores en la lectura de la realidad. Dichas distorsiones acarrean consecuencias negativas en muchos ámbitos, el intra-personal, el vincular, etc.
Entre las distorsiones más comunes podemos encontrar:
- Pensamiento dicotómico (o polarizado). Es el tipo de pensamiento “todo o nada”, “blanco o negro”, “verdadero o falso”. Las personas con pensamiento dicotómico, no logran ver los múltiples matices de las distintas situaciones de la vida.
- Hipergeneralización (o sobregeneralización). Implica convertir un hecho o suceso en una ley general; por ejemplo decir que “todos” los hombres son insensibles por la simple experiencia con uno o dos.
- Indiferencia arbitraria. Refiere a la realización de deducciones incorrectas; bien sea, adelantando conclusiones sin evidencia que la apoye, o cuando la evidencia dice lo contrario.
- Falacia de control. Esta distorsión supone la creencia de que cada uno de nosotros tienen el absoluto control de los hechos; o su opuesto, que los hechos son los que controlan el accionar y las opciones de las personas.
- Filtraje o atención selectiva. Implica enfocarse en un aspecto (por lo general) negativo de uno mismo o los demás, excluyendo el resto.
Todos interpretamos la realidad de diferente manera, y esto es completamente normal; pero las distorsiones cognitivas refieren principalmente a una pérdida en la capacidad de ver todo el conjunto.