En general, la horticultura puede practicarse en cualquier lugar del planeta. Aunque las particularidades climáticas de cada región o país pueden favorecer el mayor o menor crecimiento de las plantas cultivadas, lo cierto es que, en general, el clima no es un limitante para poder tener un huerto productivo. Pese a ello, conviene conocer los factores que más inciden a la hora de cultivar: la luz, la temperatura, el viento y las precipitaciones (lluvia, niebla, granizo, rocío, y nieve)
La luz es básica para el crecimiento de las hortalizas, aunque las necesidades de unas a otras pueden variar. Las plantas longidiurnas (espinaca, lechuga, albahaca) requieren entre 14 y 18 horas de luz al día; las brevidiurnas (patata o pimiento9, de entre 8 a 13 horas, y las indiferentes (tomates, judías, calabazas) una media de ambas
Las lluvias moderadas favorecen a los cultivos, ya que necesitan menos riego. Las excesivas o torrenciales pueden estropear los huertos