Con las flores ya cortadas y todo dispuesto para montar el arreglo, el siguiente paso es acondicionarlas. Se retiran las hojas de la porción del tallo que irá en el agua o clavada en la espuma de floristería.
Si se dejaran, se pudrirían. En las ramas de floración abundante, se cortan las flores marchitas. En las flores de bulbo, se elimina la parte blanca de la base del tallo para facilitar la absorción del agua.
Antes de introducirlas en el recipiente, ya sea directamente en el agua o clavadas en la espuma humedecida, hay que sumergir la base del tallo primero en agua templada y luego en agua fría.
Con ello se favorece la filtración de la humedad y las flores se mantienen hidratadas por más tiempo. Va bien pulverizar de vez en cuando las flores y cortar el trozo reblandecido de la base de los tallos y las hojas que quedan en contacto con el agua.