Por ello aunque parezca inofensivo el convenir a las peticiones de dichos arranques, va mucho más allá, tal vez nos duela o desespere, por eso la paciencia y firmeza serán nuestras herramientas, cuando digas No, que sea un no asertivo, no se trata de negarle todo, hay que medir sin irnos a los extremos, pero cuando lo amerite así veas que tu hij@ hace circo maroma y teatro, mantente firme, mide muy bien si de verdad es un berrinche o un llanto por hambre o sueño, a veces se pueden confundir, aún así hay que enseñarle a pedir las cosas con tranquilidad.
Paciencia, bendita paciencia, si tu peque ya tiene todo un comportamiento desesperante, habrá que invertirle más tiempo a la nueva cultura pues él o ella mism@ no entenderá cómo es que ya no capta tu atención como antes, el estrés es contagioso si te ve de malas o acelerada le contagiarás, por eso paciencia…
Mi madre siempre dijo, más vale una nalgada a tiempo, aunque en estos tiempos ya no se acostumbra la disciplina cómo antes, podemos aplicar el dicho según su significado lo que quiere decir que más vale actuar con una solución a tiempo. En el proceso debemos mantenernos alerta, cuidar que nuestros peques no se hagan daño al aventarse, privarse o cualquier otro arranque, y al final recuerda que para obtener más información sobre el cómo manejar esta y otras situaciones tu mejor guía será siempre tu pediatra de confianza.
