Muchas veces nos encontramos inmersas en relaciones que van acabando poco a poco con nuestra salud mental, física y emocional, relaciones que nos cambian incluso de personalidad y de las cuales no teníamos idea hasta que hemos salido de ahí.
A esas se les llama relaciones tóxicas, pueden darse del tipo romántico entre parejas, entre amistades o incluso dentro de la familia, en el ambiente laboral, entre maestros y alumnos, etc., cualquier relación que ejerza una fuerza negativa sobre ti, que te sobaje como persona, merme tu autoestima y tranquilidad se considera una relación dañina y nadie sin importar la relación que tengas con esa persona tiene derecho a hacerte sentir de esa manera.
Cuando nos encontramos dentro de una relación de este tipo es difícil visualizar las cosas de otra manera por la misma situación que nos rodea pero una vez que sales de ahí te sientes liberada y todo comienza a cambiar en un efecto en cadena donde solo puedes preguntarte ¿por qué no salí de ahí antes?
1.- Dejas de estar acongojada
En una relación tóxica todo el tiempo estás preocupada, triste o estresada, cuando dejas esto en el pasado puede incluso que te sientas culpable pero olvídalo; tienes derecho a sentirte feliz y tranquila.
2.- Te sientes libre
Libre para tomar cualquier decisión o acto, así sea dormir hasta tarde o comprarte un nuevo par de zapatos, dependiendo el tipo de relación es la opresión y con ésta la sensación de libertad.
3.- Te recuperas a ti misma
En una relación tóxica se pierde la identidad por ende al salir de ella recuperas tus pensamientos, tus emociones…te recuperas a ti.
4.- Recuperas a los demás
Muchas veces las relaciones tóxicas te hacen alejarte de tu círculo social ya sea por no desear un contacto con esa persona que te daña o porque la misma te ha cambiado.
5.- Te vuelves más productivo
Al dejar de estar distraída entre preocupaciones y peleas o depresión, inviertes mejor tu tiempo en cosas que valen la pena.
6.- Te sanas
Recuperas tu tiempo, tu voluntad, tus ganas y esto se refleja en varios rubros por ejemplo regresan tus ganas de ejercitarte, de despertar temprano, de comer saludable, dejas de sentir dolor y tensión muscular, tus pensamientos se vuelven positivos, etc.
7.- Puedes volverte a relacionar
Una vez que te has sanado y recuperado a ti misma, es tiempo de comenzar a recuperarte socialmente, vuelves a confiar y a entablar relaciones más sanas y benéficas.
Recuerda que todas las personas somos diferentes y nunca lamentes tus decisiones, cada una de ellas se toma en diferentes circunstancias, trabajar en una buena autoestima y tener amor propio nos ayuda a evitar este tipo de relaciones aunque siempre cabe la posibilidad de caer en ellas, sin embargo lo aplaudible es lograr salir avante y aprender las lecciones que la vida nos haya dado.
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