I know im vulgar, but would you have me any other way?
Elizabeth Rosemond Taylor nacida un 27 de febrero de 1932 en Inglaterra, quizás no sea recordada como una gran actriz, pero de lo que no quedan dudas es que si será rememorada como una de las más grandes estrellas del cine que ha dado Hollywood.
La vida de esta actriz, amante de las joyas y los animales, fue marcada por numerosos amores, incontables idas al hospital a causa de su frágil salud, una adicción confesa a las drogas y el alcohol, y una feroz lucha contra el SIDA, que la llevo a donar alrededor de unos 100 millones de dólares para ayudar a encontrar una cura, después que su amigo Rock Hudson, muriera a causa de esta enfermedad.
A pesar de haber nacido en el viejo continente, Liz Taylor solo vivió en Londres hasta la edad de 7 años cuando su familia decide mudarse a los Estados Unidos. Fue en ese país, donde un amigo de la familia sugirió que Elizabeth a causa de su bellísimo rostro de ojos violáceos, podría tener éxito en la industria del cine. Así es como Liz hace su primera aparición en la gran pantalla en el año 1942 con There’s One Born Every Minute. Tiempo después seria elegida por MGM, y se lanzaría a la fama con National Velvet con apenas 12 años. Según una anécdota publicada en New York Times, cuando Liz estaba rodando la película National Velvet con Mickey Rooney, tenía que rodar una escena en la que aparentemente su caballo Pie estaba muriendo. Mickey Rooney se le acerco, y le dio algunos consejos para que pueda llorar en pantalla; como pensar que su padre estaba muriendo, o que su madre tenía que lavar ropa para poder vivir. Taylor se rió a carcajadas ante tal absurdidad y mas tarde declararía;
«All I thought about was the horse being very sick and that I was the little girl who owned him. And the tears came.»
(Todo lo que pensé, fue que el caballo estaba muy enfermo y que yo era su pequeña dueña, y las lágrimas salieron).
Liz Taylor fue nominada al Oscar 4 veces, pero en solo 2 ocasiones se haría con el premio de la Academia; uno por la película BUtterfield 8, y el otro por Whos Afraid of Virgina Woolf? Las malas lenguas y ella misma, sin embargo, pensaron que el Oscar recibido por Butterfield 8, fue por lastima y simpatía, ya que las semanas anteriores a la entrega, Taylor fue hospitalizada en Londres por una traqueotomía de emergencia y estuvo cerca de la muerte. , Entre otras de sus películas más memorables se encuentran, Giant en la que compartió cartel con James Dean, Cat on Hot Roof Tin, con Paul Newman, y Cleopatra con Richard Burton, que a pesar de que la película fue un fracaso, siguió en la memoria de todos por su incipiente romance con su compañero de reparto Burton. Con Cleopatra Liz Taylor se convirtió en la primera actriz en recibir un salario de 1 millon de dólares.
La vida amorosa de Liz Taylor, estuvo pintada de dramatismo , escándalos y muerte. Su primer matrimonio fue con el heredero hotelero, Conrad Nicky Hilton, el cual termino en divorcio después de nueve meses. Permaneció 5 años al lado de su segundo esposo, Michael Wilding, 20 años mayor que ella. Volvería a casarse con Michael Todd en 1957. La trágica muerte de Todd en un accidente de avión en Nuevo México marco a Liz para siempre; que tiempo después lo recordaría como uno de sus grandes amores junto con Richard Burton y las joyas. La pareja llevaba poco más de un año y tenían una hija recién nacida llamada Liz. Eddie Fisher, el mejor amigo de Todds y el marido de la actriz Debbie Reynolds, apareció para ofrecerle consuelo a Liz, pero todo terminaría en un escandaloso affaire que fue publicado en todos los medios. Taylor se caso con Fisher en 1959, hasta que en el set de Cleopatra conoce a Richard Burton y comenzaron un romance estando ambos todavía casados, lo que causo la indignación del vaticano. Se caso con Burton en 1964, días después de divorciarse con Eddie Fisher, «the most famous film star in the world and the man many believed to be the finest classical actor of his generation.»(La estrella de cine más famosa del mundo y el hombre que muchos creían era el mejor actor clásico de su generación). Su romance duro unos 10 años en los que la prensa los siguió bien de cerca. Liz Taylor se enfoco más en su matrimonio que en su carrera y subió de peso para no recibir ningún papel en una película. Se divorciaron en 1974 y a los 16 meses volvieron a casarse en Bostwana, aunque este último intento volvió a terminar en divorcio en menos de un año. Entre los restantes maridos de Liz, cuentan el senador de Virginia, el republicano John Warner, (donde el matrimonio con el político la llevo a sufrir una profunda depresión que la llevo a internarse en la clínica de rehabilitación Betty Ford) y Larry Fortensky a quien conoció en otro paseo por el centro de rehabilitación Betty Ford y con quien se caso en Neverland Ranch perteneciente a su amigo Michael Jackson (fue una de sus fieles defensoras cuando Jackson afronto acusaciones por delitos sexuales contra menores). En total Liz, se caso siete veces y al respecto ella solía contestar
«I was taught by my parents that Ifni you fall in love, if you want to have a love affair, you get married. I guess I’m very old-fashioned.»
(Fui enseñada por mis padres que si te enamoras, si quieres tener un affaire amoroso, te casas. Supongo que soy muy chapada a la antigua). Entre otros amores de Liz, se encuentran Howard Hughes que se le propuso a Liz aterrizando un helicóptero y tirando diamantes sobre ella y el legendario cantante Frank Sinatra.
La salud de Liz Taylor siempre ha sido muy frágil. Fue hospitalizada mas de 70 veces, en los últimos días tuvo que movilizarse en sillas de ruedas a causa de la osteoporosis/escoliosis y tuvo múltiples problema del corazón. Finalmente Liz murió a los 79 años el 23 de marzo de este año por una complicación cardiaca en Los Angeles. La sobreviven, sus 4 hijos, 10 nietos y 4 bisnietos. Para Hollywood y toda una generación de americanos Liz Taylor siempre será como lo dijo George Stevens, director de A Place In The Sun, .
«the beautiful girl in the yellow cadillac convertible that every American boy, some time or other, thinks he can marry»
(la Hermosa chica en el convertible Amarillo, de la que todo Americano en algún momento, piensa que puede casarse).
Fuentes: The New York Times.
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