En la continua lucha por seguir siempre a la belleza, hombres y mujeres han probado de todo al paso de los años, tratamientos, ejercicios, dietas y cirugías. Pero cuándo ese interés se vuelve una obsesión deformando caras o cuerpos que incluso antes eran más agraciados que el después.
Los estándares de moda y belleza actuales se han vuelto cada vez más exigentes llevando a personas de todo tipo a obsesionarse por cumplirnos, si bien, vivimos en una sociedad con más alcance a la información y con esto a medidas que pueden ayudar a cuidar su salud física y emocional, también está la contraparte, la misma apertura de los medios y la tecnología nos muestran rostros, cuerpos, imágenes que incluso no son verdaderas, pero no todos lo saben.
Esta demanda va desde las personas comunes hasta las mismas celebridades, cuando una nariz pequeña no es suficientemente pequeña, cuando un cabello rubio, necesita ser casi blanco, cuando un cuerpo delgado sigue sin complacer a los más críticos, es aquí cuando la línea entre la belleza y lo exagerado puede traspasarse en sólo un parpadeo.
Existen muchos rasgos que de forma natural se consideran llamativos o bellos, por ejemplo unos labios carnosos, pómulos marcados, nariz respingada, piel clara, etc., sin embargo no todos estos rasgos van en cualquier rostro y tampoco se puede generalizar, cuando cada rostro es único por su armonía, en el afán de querer la perfección se distorsiona esa armonía natural.
Si bien existen muchos cambios que las personas pueden hacer para mejoría y la elección de estos tratamientos depende el gusto, vivencias o necesidades de cada quien, también podemos reconocer lo que es exagerado.
Cuando una persona es bella y se somete a algún cambio, podría percibirse como exceso de vanidad, tratando de arreglar lo que estaba bien, pero es aceptable, sin embargo cuando la misma persona sigue sin estar satisfecha, cuando se somete a uno tras otro cambio contando con un rostro o cuerpo muy lejano a lo que una vez era e incluso luciendo menos agraciado, se considera una enfermedad.
Entre tanto cambio uno mismo puede perderse entre lo que era y lo que quiere ser, por ello es muy importante no dejarnos llevar por las exigencias de la sociedad, modas que el día de mañana estarán fuera, pero sobre todo poner en riesgo nuestra propia salud, antes de acudir a una cirugía, intentar levantar nuestro ánimo con otros remedios, trabajar en la aceptación personal y no sólo como un comportamiento conformista sino resaltando y apreciando las maravillas de nuestro propio cuerpo que quizá no cuente con los estándares marcados por las revistas o pasarelas pero aún así puede ser muy bello.